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Las políticas culturales de Susana Villarán: Logros y retos de una gestión cultural sin precedentes

A pocos días de la Consulta Popular de Revocatoria en Lima, consideramos importante analizar los logros en materia de política cultural que el gobierno municipal de la Alcaldesa Susana Villarán ha alcanzado en los dos primeros años de su gestión, así como también mencionar algunos de los problemas y retos que enfrenta en este campo. 

En tan sólo dos años de gestión la ahora Gerencia de Cultura de la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML), liderada en la actualidad por Pedro Pablo Alayza y un importante equipo de profesionales, muestra avances fundamentales e inéditos en materia de institucionalidad cultural y políticas públicas para las artes y la cultura en la capital. La Gerencia de Cultura ha logrado incrementar exponencialmente la capacidad de gestión desde esta instancia y la cantidad de presupuesto asignado. Más aún, ha transformado positivamente la lógica de promoción y de desarrollo cultural desde la institución.

En esencia, la gestión cultural desde la MML va más allá de la mera difusión de las artes a través de las instituciones tradicionales y ha logrando instalar una estrategia de empoderamiento, involucramiento y reconocimiento ciudadano que pone énfasis en la creación de nuevos espacios públicos para la cultura, así como en la generación de nuevas relaciones con la sociedad civil, enfoques distintos a los que hemos estado acostumbrados en la ciudad. Este proceso, aún con las limitaciones que tiene, marca una pauta sustancialmente distinta al de gestiones municipales anteriores.

En la actualidad la Gerencia de Cultura apuesta decididamente por la agenda de transformación social que trae consigo el fortalecimiento de la Cultura Viva Comunitaria. Esta aproximación, desarrollada en Brasil e impulsada hoy en día por organizaciones ciudadanas en toda la región latinoamericana, re-configura la relación entre las políticas culturales y los ciudadanos: concibe como protagonista y fin de la política cultural al ciudadano y no sólo a los artistas, gestores culturales y legisladores; considera que la cultura no debe limitarse a los espacios culturales convencionales y hegemónicos (museos, galerías, etc.), sino que pertenece y surge de las personas y sus comunidades; desarrolla una aproximación territorial y de empoderamiento social muy potente que incide y se preocupa por procesos de convivencia, de reducción de la violencia social, y  por la promoción de la salud entendida también como bienestar social y vecinal. Asimismo, propone una nueva forma de entender la gestión pública, estableciendo una responsabilidad compartida (Estado/Sociedad Civil) para garantizar el acceso a la cultura. Esta es una de las columnas principales de la acción desde la Gerencia de Cultura de la MML y un tipo de trabajo nunca antes realizado desde el gobierno metropolitano de la ciudad.  

Para asegurar la continuidad de este trabajo, la MML impulsó desde inicios del 2012 la elaboración participativa de la “Ordenanza que instituye la política pública Metropolitana para la Promoción y el Fortalecimiento de la Cultura Viva Comunitaria en el ámbito de la Municipalidad Metropolitana de Lima”, desarrollada a partir de una serie de audiencias públicas realizadas en diferentes zonas de la ciudad a lo largo de diez meses. Esta Ordenanza constituye una política cultural que garantiza la sostenibilidad de este enfoque, y que ya empieza a ser reconocida como un referente importante de política cultural para la región Latinoamericana. La ordenanza, aprobada hoy Jueves 14 de Marzo, representa un importante pacto entre Estado y Sociedad Civil para reconocer, promover y fortalecer el trabajo de cientos de organizaciones de Cultura Viva Comunitaria que desde hace años a través de su trabajo vienen generando impactos positivos en la calidad de vida en sus comunidades.

 

Otro hito importante en el desarrollo de políticas culturales desde la MML es el desarrollo del Plan Regional de Desarrollo Concertado de Lima al 2025 (PRDC-2025), una herramienta de planificación que se construyó con la participación plena de la sociedad civil y que por primera vez propone una visión compartida de la ciudad hacia el 2025. Nunca antes se había contado con este instrumento para la gestión pública y la participación ciudadana. Dentro de este proceso, la Mesa Temática de "Cultura y Desarrollo" recibió los aportes de más de 400 ciudadanos de Lima Norte (63), Lima Sur (51), Lima Centro (61) y Lima Este (229). Esta participación activa de ciudadanos y organizaciones culturales logró el planteamiento de Objetivos Estratégicos relacionados directamente al desarrollo cultural, la visión de la cultura como un derecho y el enfoque intercultural.[1] 

El Plan Regional sirve como herramienta concreta de vigilancia y participación ciudadana, pues se construye a partir de acuerdos y compromisos del gobierno metropolitano con la ciudadanía, desarrollados a partir de un proceso complejo de concertación. Es responsabilidad de la ciudadanía exigir que estos se respeten y utilizar esta herramienta para garantizar la continuidad de procesos fundamentales, que van más allá del gobierno de turno. El protagonismo de la ciudadanía en la defensa de sus principios y objetivos es la única garantía  para su éxito. Por lo tanto, el documento representa una importante plataforma para el trabajo conjunto.

Cabe resaltar también que durante el último año el gobierno municipal ha generado dos de los instrumentos más importantes para la gestión del patrimonio cultural arqueológico y patrimonio cultural inmaterial en la historia de Lima. Nos referimos al Plan de Gestión del Patrimonio Arqueológico de Lima y al Plan de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de Lima presentados en Enero del 2013. En el primer caso, se trata de un planteamiento discursivo, comunicacional y ejecutivo que ninguna gestión anterior asumió; y en el segundo caso, de una herramienta participativa que sin duda servirá como referente para otros gobiernos locales de la región. Los Planes vienen acompañados de una inversión de 20 millones de Nuevos Soles (a aplicarse durante 2014) para elaborar proyectos en beneficio del patrimonio cultural de Lima. Se trata de una inversión nunca antes realizada desde el gobierno metropolitano. Estos Planes revelan la intención de promover una visión de la gestión del patrimonio que invierte para poner en valor y conservar, y que busca vincular este proceso con la comunidad que vive y se identifica con el espacio arqueológico.

Existen varios temas relacionados a las políticas culturales que la Municipalidad de Lima y su Gerencia de Cultura deben fortalecer. Uno de los retos más grandes es atender los conflictos y tensiones sociales generadas por la situación del patrimonio arqueológico de la ciudad. Más allá del Plan de Gestión del Patrimonio Arqueológico de Lima, es importante que la Municipalidad genere espacios institucionales de diálogo e intercambio con la sociedad civil, preocupada por casos como el Palais Concert y Puruchuco, por ejemplo. Si bien estos casos no conciernen únicamente a la MML sino también al Ministerio de Cultura, es justamente esta articulación y definición de competencias y responsabilidades que aún no queda clara, y que contribuye a generar desconfianza frente a las instituciones públicas, así como a frenar el desarrollo de mecanismos compartidos (Estado/Sociedad Civil) y de alerta temprana para atender la situación de muchos otros espacios culturales que requieren de atención y protección en al actualidad[2].

Otros retos incluyen lograr la sostenibilidad y ampliación de los programas de Cultura Viva Comunitaria que permitan llegar a una mayor población, así como el lograr que el trabajo de la Gerencia de Cultura sea comprendido como eje transversal: no sólo limitado a la promoción de expresiones artístico-culturales sino a procesos más amplios vinculados a otros ejes de desarrollo urbano (espacios públicos, salud, educación, seguridad, etc.). De igual manera, la reciente creación de una Gerencia de Cultura requeriría cubrir la necesidad de generar nuevas instancias para la participación y colaboración ciudadana orgánica, como por ejemplo un Consejo Municipal de Cultura que garantice la participación continua y representativa de la sociedad civil en procesos de tomas de decisión sobre políticas culturales. Es importante recordar que las políticas culturales desde la MML son también competencia del Consejo Metropolitano de la MML, y que su visión y acción determina en gran medida muchas de las funciones que la Gerencia de Cultura puede o no realizar (como hemos visto en el proceso de aprobación de la Ordenanza sobre Cultura Viva Comunitaria).

 

Si bien resulta imposible cubrir en un solo texto todos los aspectos que describen la gestión cultural del gobierno de Susana Villarán, no podemos dejar de mencionar varios otros logros como la creación de tres Centros de Cultura, Recreación y Educación Ambiental[3] (CREA) en San Juan de Lurigancho, Villa El Salvador y Chorrillos, el Registro y Directorio de Bandas de Lima Vive Rock impulsado por la División de Industrias Culturales, el  mapa de todos los museos de Lima (que además existe en formato de datos abiertos), la Guía de Organizaciones de Cultura Viva Comunitaria, la designación de “Lima Milenaria, Ciudad de las Culturas” y el Seminario Internacional de Cultura Viva Comunitaria, entre muchos otros aportes[4].

Consideramos que el actual gobierno municipal demuestra que sí es posible generar mecanismos para lograr la continuidad de políticas culturales más allá del gobierno de turno, y que la cultura puede y debe entenderse como un Objetivo Estratégico en el marco de un Plan Regional Concertado. Actualmente las políticas culturales de la MML marcan una nueva etapa en la historia de la gestión pública de las artes y la cultura en la capital y en el país.

Más allá de los resultados de la consulta para la revocatoria de este domingo 17 de Marzo, es importante recordar las razones por las cuales las políticas culturales en Lima Metropolitana ya no son, ni serán lo que eran antes. No sólo debemos reconocer los logros alcanzados por el gobierno municipal actual y la participación activa de la sociedad civil, sino también asumir la responsabilidad de darles seguimiento y sostenibilidad. 

Esperamos que las bases sentadas por esta gestión puedan continuar consolidándose en los años que vienen, y que no identifiquemos a esta etapa como una situación excepcional, sino como el comienzo de un gran cambio en la cultura política de nuestra ciudad.

  

Mauricio Delfin
Director
Culturaperu.org

 

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[1] — En el Plan, el Eje Estratégico 1 del Plan propone que “Lima es una ciudad intercultural, inclusiva, saludable y educadora, donde sus habitantes hombres y mujeres desarrollan sus capacidades y potencialidades, y habitan en condiciones de convivencia democrática (pág. 370). La primera política dentro de este eje (1.1) propone “Promover la diversidad cultural, fortalecer la identidad y autoestima de los residentes, fomentando la creatividad y la consolidación del proceso inclusivo”. Su Objetivo Estratégico (OE 1.1) plantea el “Fortalecimiento de la investigación, la organización, difusión, práctica y conservación de las manifestaciones culturales”. Los Objetivos Específicos que se desprenden de este Objetivo Estratégico son la “Conservación, defensa y revalorización del patrimonio cultural de Lima desarrollando un mayor conocimiento de estas expresiones” (OEsp. 1.1.1), el “Fomento de las identidades respetando y valorando la diversidad cultural, las diferencias de género u otras y estimulando la creatividad” (OEsp. 1.1.2), y la “Promoción del acceso de los ciudadanos y ciudadanas a los bienes y servicios culturales” (OEsp. 1.1.3).