Cuando el 18-10-1994 se publicó la Ley N° 26370 (Ley de Cinematografía Peruana) creímos que ella sería la solución a los problemas de nuestra cinematografía, y que los talentos que pugnaban por entregarnos sus esfuerzos plasmados en cintas cinematográficas (en ese entonces, puesto que hoy debemos de tener en cuenta los avances tecnológicos, como la tecnología digital, por ejemplo), abrazarían sus sueños y asistiríamos a eventos que ya intuíamos serían obras magistrales, competitivas y de la mejor calidad. Para entonces, ya se había producido Maruja en el Infierno, Gregorio, La fuga del Chacal, entre otros filmes.